CRISIS CUMPLEAÑERA
¿Será posible que este año tenga un cumpleaños tranquilo? Mira que lo dudo. 27 años me caen. 27 castañas que más parecen palos, porque desde hace unos años no tengo un cumpleaños normal ni de broma.La cosa empezó a torcerse hace seis años, justo cuando empecé a salir con Sergio (no creo que tenga nada que ver, pero es un coincidencia bastante llamativa). El primer cumpleaños juntos lo tuvimos que pasar separados porque a mis padres les caía fatal y no querían que subiese a casa. El segundo cumpleaños fue una crisis total, porque al día siguiente era el 25 aniversario de mis padres y nadie se acordó de que el día antes yo cumplía 22. Fatal.
El tercer año, con un mosqueo que te cagas, hubo discusión familiar por el tema de las fechas (nadie podía sacar un hueco para celebrarlo) y me negué a hacer nada. Los 24, en los que entré en crisis con Sergio, los pasé en ONO. Amargada y saliendo a las 11 de la noche –¡viva!.
Los 25 me peleé con mis amigas y aunque Sergio trató de hacerme una fiesta sorpresa, todo terminó en una tarde de fútbol en casa de Prote. De mis amigas no he vuelto a saber nada.
Los 26 los celebré en el Mc Donald de Campo de las Naciones y a mi superfiesta sorpresa (Sergio lo volvió a intentar) sólo vinieron Elena, Mario y Belén.
Y los 27 –que tenía planeados al milímetro– se acercan con un bronca en ciernes. Pocas ganas de hacer nada la verdad, porque cuanta más ilusión le pongo a la fecha peor sale. Creo que lo ideal va a ser no planear nada y celebrarlo como cuando tenía ocho años: comida familiar y a casa. Cualquier otra alternativa me condena al fracaso total.
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Sergio -